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¿En qué consiste la refinanciación?

13/01/2021 | ACTUALIDAD

Si te ves envuelto en deudas y no puedes hacer frente a los pagos de los importes pendientes, te preguntarás si la refinanciación es una opción a valorar para solventar tus problemas económicos. Para ello, deberás conocer para qué sirve la refinanciación o qué tipos existen, así tendrás más claro en qué situación te encuentras y cuáles son las alternativas con las que cuentas. De este modo, vamos a pasar a detallar todo lo que debes conocer sobre la refinanciación.

¿Para qué sirve la refinanciación de préstamos?

Llegados a este punto, y si te estás planteando la refinanciación de tus préstamos, te preguntarás para que sirve exactamente. Así, el cambio de condiciones de nuestro crédito o la refinanciación, según el tipo, tendremos una finalidad concreta, dependiendo de nuestra situación económica: unificar varios préstamos en uno, reducir la cuota para que el importe sea menor todos los meses, reducir los plazos de pagos para terminar con la deuda antes, mejorar el interés del crédito o cambiar el tipo de interés de fijo a variable, o viceversa.

¿Qué tipos de refinanciación existen?

Otra duda que te puede surgir en este momento, es si existen diferentes tipos de refinanciación, y la respuesta es sí. Para ello, contamos con distintos modelos para lograr los objetivos que hemos mencionado antes. Por lo que las tres alternativas de refinanciación que existen son las siguientes: la reunificación, con la que se produce la unión de varios créditos en uno solo; la novación, por la cual se da un cambio en las condiciones de los préstamos con nuestra propia entidad bancaria; y la subrogación, mediante la cual lo que se busca es un cambio de entidad para conseguir mejores condiciones contractuales.

Dependiendo de tu situación, el tipo de refinanciación que te conviene puede ser uno u otro. De este modo, te preguntarás ¿qué refinanciación me interesa más? Así, la reunificación sería ideal cuando tenemos muchos préstamos y queremos unirlos todos en una única mensualidad; la novación, cuando pretendemos conseguir mejores condiciones con nuestra entidad bancaria; y la subrogación, cuando es otra entidad la que presta mejores condiciones y nos interesa cambiar de banco.

1. Refinanciación con una reunificación de deudas

Este tipo de refinanciación consiste en reunir todos los préstamos pendientes en uno único, y así, se puede pagar una sola cuota en vez de varias. Esta no es la única ventaja ya que también permite elegir un plazo nuevo, y al poder alargarlo se puede pagar una cuota más baja que la actual.

Esta opción es la perfecta para aquellos que tienen muchas deudas vigentes y por devolver, y el monto total desestabiliza nuestra situación económica mes tras mes. Según nuestras necesidades, contamos con varias alternativas para realizar una refinanciación de varios préstamos y créditos:

Pedir una ampliación de la hipoteca

Si cuentas con una hipoteca vigente, podrás solicitar una ampliación de capital para cancelar el resto de deudas vigentes y así, solo tendrás que pagar una única mensualidad del préstamo hipotecario. Al contar con una vivienda como garantía, es más fácil que nos concedan una ampliación de capital para unificar todos los créditos en uno.

La principal ventaja de ampliar la hipoteca es que este tipo de crédito tiene los intereses más bajos, lo que nos permitirá ahorrar en esos intereses. Pero para conseguir su aprobación es importante no haber incurrido en ningún impago y haber reembolsado una parte considerable de la hipoteca. También hay que tener en cuenta los costes asociados a la ampliación de capital de la hipoteca.

Pedir una ampliación de préstamo

Si no dispones de hipoteca, una alternativa sería solicitar un préstamo personal de mayor cuantía (o de menor interés) y pedir una ampliación de capital, y así, solicitar la cancelación del resto de préstamos, así solo nos quedará una cuota mensual.

Como pasa con la ampliación de hipoteca, es importante haber pagado una parte del crédito y no haber tenido retrasos en los pagos. En el caso de que nuestro banco se niegue, se puede repetir el proceso en cada una de las entidades, aunque si es desaconsejable no realizar la reunificación en tarjetas de crédito porque el coste es mayor.

Pedir un préstamo específico para reunificar deudas.

Esta opción debería ser la última a la que deberíamos acudir porque se tratan de préstamos con intereses más altos y, además, suelen pedir un aval o garantía. En este caso, contamos con dos alternativas.

a. Reunificar sin hipoteca. En este caso se puede solicitar un préstamo personal con el propósito único de unir todos los créditos en uno y cancelar el resto. Para lograrlo, habrá que negociar con varias entidades porque no todas los conceden o ni siquiera los publicitan.

b. Reunificar con garantía hipotecaria. Esta alternativa es ideal si las deudas contraídas son de mayor cuantía o hemos incurrido en algún impago de los créditos que ya tenemos vigentes. Con los préstamos hipotecarios podremos obtener una gran cantidad de dinero sin importar que aparezcamos en un listado de morosos como ASNEF o que no tengamos ingresos en el momento. Eso sí, se debe contar con una vivienda como garantía de pago, y en el caso de pago, se corre el riesgo de perder la vivienda.

2. Subrogación

La subrogación de un préstamo consiste en trasladar nuestra financiación de una entidad a otra. La principal razón es que se consigue una mejora en las condiciones del préstamo actual. Las ventajas de esta opción es que cualquier persona podrá acceder a esta refinanciación y además se pueden rebajar los intereses hasta en un 3%.

3. Novación

A pesar de ser una opción que se suele dar más en los préstamos hipotecarios, también es posible en otros préstamos personas e incluso en tarjetas de crédito. La novación consiste simplemente en negociar y cambiar las condiciones de nuestro préstamo vigente con la misma entidad financiera. Los cambios que podrás realizar con esta refinanciación son la negociación del plazo, la cuota, la vinculación e incluso el interés que tenemos marcado. La parte negativa de esta opción es que el banco puede aplicar una comisión por cambio de contrato.

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