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Renegociar deuda, cuándo y cómo solicitarla

08/01/2021

Renegociar deuda significa, básicamente, evaluar con la entidad financiera la posibilidad de cambiar las condiciones de uno o varios préstamos. Con el objetivo de ponerse al día y seguir pagando dicha deuda sin dejar de pagar las cuotas periódicas. Sobre cuándo y cómo solicitarla, entre otros temas respecto a renegociar deuda, tratamos en este post.

Hacer una renegociación de las condiciones de los préstamos es una alternativa cuando se necesita ayuda para no atrasarse en el pago de los mismos. Una opción que permite ganar tranquilidad y estabilidad en el flujo de caja, para poder decidir en su caso qué otra estrategia seguir para salir de deudas. Además, al renegociar duda, la modificación de las condiciones del crédito no afectará negativamente sobre el historial crediticio.

Sin embargo es importante tener siempre presente que renegociar deuda no es por sí misma una estrategia para salir de las deudas. Y que, mal utilizada, sólo es una herramienta para ganar tiempo mientras el problema de fondo vuelve a crecer.

Es habitual que en determinados momentos de la vida cualquier persona, y especialmente en caso de empresas, se tenga la necesidad de solicitar un préstamo o crédito a alguna entidad financiera. Desde ese instante se adquiere una deuda y por lo tanto se tiene que amortizar durante un período acordado la cuota establecida en el contrato. Lógicamente junto con los intereses que exija la entidad bancaria.

Pero se pueden presentar diferentes situaciones que imposibiliten cumplir con las obligaciones de pago. Es el momento de renegociar deuda. Cómo: estableciendo contacto directo o a través de un intermediario, con la entidad prestamista a fin de poder encontrar una solución al problema de las cuotas. Así se evitan mayores gastos y penalizaciones, entre otros problemas.

Recomendaciones para renegociar deuda

 

Algunas recomendaciones importantes, aunque parezcan obvias, para renegociar deuda son:

1.- Información a través de los asesores de la entidad. Al contactar con los asesores de los bancos se tiene acceso a la información necesaria para saber las opciones posibles para solventar el problema. Estos especialistas aclaran todas las dudas e interrogantes para actuar correctamente y lograr una negociación rápida y satisfactoria.

2.- Estudio detallado de todas las alternativas. En el proceso de negociación pueden aflorar diferentes opciones, por lo tanto, es necesario determinar las que se ajustan más a la situación personal o empresarial, tanto presente como futura.

3.- Análisis exhaustivo de las posibles soluciones. Dentro del abanico de soluciones que se pueden presentar, es importante analizar a fondo los puntos a favor o en contra. Elegir la solución que más convenga y solvente la problemática es fundamental, aportando para ello un punto objetivo.

4.- Pactar diferentes acuerdos. Teniendo en cuenta la veracidad de la situación, hay que aceptar las condiciones que se puedan cumplir, evitando pactar acuerdos que sean imposibles de cumplir y que podrían generar mayores problemas.

5.- Exponer con franqueza todos los detalles de la situación. Hacer una exposición absolutamente clara, completa y sincera de la situación, posibilitará que las nuevas condiciones sean consecuentes con la realidad y poder ahorrar complicaciones en el futuro.

6.- Buena relación con la entidad acreedora. El objetivo e interés de ambas partes es resolver la situación. Lo que será posible si el proceso se desarrolla en un clima agradable, teniendo en consideración los consejos y sugerencias propuestas, que contribuirán a su vez a establecer negociaciones más ventajosas.

7.- Acatar los nuevos acuerdos. En todo momento se necesita mostrar disposición para cumplir con el nuevo compromiso. Lo que redunda en crear un ambiente de confianza que procure la mejor solución.

Diferentes formas de renegociar deuda

 

Teniendo en cuenta las recomendaciones anteriores, al renegociar deuda es importante, de base, estar informado sobre tres aspectos básicos:

  • Las nuevas condiciones contractuales establecidas: tasa, plazo, plan de pagos, etc.

  • Los efectos de incumplir en el pago de la obligación bajo las nuevas condiciones.

  • El costo total de la operación.

Estos aspectos están prácticamente siempre presentes al renegociar deuda. Pero esta renegociación puede materializarse de diferentes formas. Una de ellas es la cancelación del contrato de deuda original y la suscripción de una nueva deuda con el mismo acreedor, o bien mediante la firma de una novación de las condiciones anteriores.

Independientemente de la forma jurídica que adopte, la renegociación conlleva en muchas ocasiones la modificación de los plazos de vencimiento, de los tipos de interés pactados e, incluso en algunas ocasiones, el cobro de una comisión por parte de las entidades acreedoras como consecuencia de dichas modificaciones.

Estas operaciones de reestructuración de la deuda podrían, en algunos casos, venir acompañadas de quitas sobre el principal o los intereses vencidos pendientes de pago, lo cual tendría un evidente impacto en los resultados del acreditado, por cuanto ha sido beneficiado con la reducción de una obligación actual sin haber requerido del sacrificio de ningún recurso para ello.

Sin llegar a ese extremo, incluso las renegociaciones de deuda en las que no se produce la quita de ningún importe pendiente, suelen implicar la modificación de las rentabilidades pactadas inicialmente en el contrato de deuda. En este sentido, un alargamiento de los plazos de pago implica una reducción del coste financiero para el deudor, que puede compensarse con el incremento de los tipos de interés nominales o incluso con el cobro de alguna comisión adicional por parte del acreedor.

De cualquier forma y en resumen, los términos susceptibles de reestructurar al renegociar deuda son: la propia deuda, el tipo de interés, el método de amortización de la deuda y la frecuencia de pagos.

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