Llegó a Repagalia con una deuda total de 41.333,26 € repartida entre varias entidades.
La presión no venía de una sola cuota, sino de muchos préstamos, tarjetas y microcréditos a la vez.
Tras estudiar su caso y negociar con los acreedores, terminó pagando 21.450 €.
Cuando puedes pagar una cuota mensual, la salida está en reunificar; en situación de insolvencia, toca valorar la Ley de Segunda Oportunidad.
La mayoría de las personas no se endeudan de golpe. Lo habitual es que todo empiece con una ayuda puntual: un préstamo para cubrir un bache, un microcrédito para salir de un apuro, una tarjeta para ganar algo de margen o una financiación para poder seguir adelante. Eso fue lo que acabó ocurriéndole a este cliente, que durante años trabajó como autónomo al frente de su carnicería y fue acumulando deudas para mantener la actividad y hacer frente a distintos gastos.
Cuando llegó a Repagalia, todavía no estaba jubilado y arrastraba una deuda total de 41.333,26 euros. No se trataba de una sola deuda, sino de muchas pequeñas y medianas repartidas entre distintas entidades, entre ellas Cashper, MoneyMan, NetCredit, Carrefour, Wizink, Monedo, Sabadell y QuéBueno.
Cuando una deuda se reparte entre varias entidades, el problema deja de ser solo económico. También se convierte en un problema de desorden, presión y agotamiento.
Cada acreedor tiene sus propios plazos, sus intereses, sus comunicaciones y su forma de reclamar. Eso significa convivir con varias cuotas al mes, distintos vencimientos y la sensación constante de que el dinero no llega para todo.
En este caso había una mezcla de productos financieros muy habitual en situaciones de sobreendeudamiento:
microcréditos con intereses elevados
tarjetas y financiaciones
deudas con distintas entidades al mismo tiempo
Cuando se juntan varios productos así, muchas personas terminan entrando en un bucle muy peligroso: pagar una deuda y retrasar otra, cubrir una cuota con un nuevo crédito o asumir extensiones e intereses que hacen que la deuda siga creciendo.
Uno de los mayores desgastes de estas situaciones es precisamente ese: pagar y sentir que la deuda no baja. Mes tras mes sale dinero, pero el problema sigue ahí. Esa sensación genera bloqueo, ansiedad y una pérdida total de control sobre la situacion financiera.
En Repagalia se estudió el caso de forma completa para entender cuánto debía realmente, a qué entidades, qué margen de pago tenía y qué estrategia podía seguirse para reorganizar la situación.
A partir de ahí, se trabajó en la negociación con los acreedores para reducir el importe exigido y construir un plan asumible. Entendiendo que la clave no está en pedir más dinero ni en añadir otro préstamo, sino en ordenar el conjunto de la deuda y buscar acuerdos que permitan pagar menos.
Cuando una persona está desbordada por las deudas, no sirve cualquier solución. Hace falta un plan que encaje de verdad con sus ingresos, su momento vital y su capacidad de pago.
En este caso, el objetivo fue precisamente ese: pasar del caos de múltiples deudas a una estrategia ordenada y asumible.
El cambio fue muy importante. De una deuda inicial de 41.333,26 euros, este cliente terminó pagando 21.450 euros.
Eso significa que consiguió reducir de forma muy notable la cantidad que tenía que afrontar para poder salir de la situación.
Dentro del conjunto del caso, hubo resultados especialmente llamativos:
en Cashper, la deuda fue condonada
en CréditoSi, además, se consiguió una devolución de 258 euros
en el resto de entidades también se logró que pagara menos de lo que inicialmente le reclamaban
Estos ejemplos ayudan a entender algo importante: cuando una deuda se analiza bien y se negocia con criterio, puede haber margen para rebajar mucho la carga total.
No todas las personas necesitan la misma salida. Cuando todavía existe capacidad para pagar una cuota realista y lo que falta es orden, negociación y un plan asumible, la reunificación de deudas puede ser la mejor opción para salir del bloqueo.
Pero cuando la deuda ya es imposible de asumir, incluso reorganizando pagos, puede ser el momento de valorar la Ley de Segunda Oportunidad. Esta vía legal puede cancelar total o parcialmente las deudas si se cumplen determinados requisitos.
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Por eso es tan importante estudiar cada caso de forma personalizada. La clave no es aplicar siempre la misma solución, sino encontrar la que realmente encaje contigo.
Si te sientes identificado con este caso, lo primero es no seguir improvisando. Cuando hay varias deudas a la vez, intentar apagar fuegos uno a uno rara vez resuelve el problema de fondo.
Lo más útil suele ser revisar tres cosas:
a quién le debes dinero
cuánto debes en total
cuánto puedes pagar al mes sin ahogarte
A partir de ahí, ya se puede valorar si existe una solución realista para ordenar la situación o si conviene estudiar una salida legal más profunda.
En Repagalia analizamos cada caso de forma personalizada para ver qué salida puede encajar mejor contigo. Si tienes varias deudas, microcréditos, préstamos o tarjetas y sientes que ya no puedes más, puedes empezar usando nuestro simulador de deudas, que calcula gratis un plan orientativo para tu caso. A partir de ahí, podemos estudiar si lo mejor para ti es una reunificación de deudas o, si no puedes pagar, valorar la Ley de Segunda Oportunidad con nuestro despacho colaborador Kubo Legal.
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