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Lo que parece llegar a fin de mes pero te está endeudando

Llegas al día 30 con la sensación de haberlo conseguido una vez más: alquiler, recibos y cuotas pagadas. Pero si has tirado de tarjeta, aplazado tus compras o pedido un micropréstamo para llegar... el mes termina, pero no las deudas. Y el próximo mes aún empieza con menos margen. Lo que parece una solución puntual, se convierte en una situación cada vez más difícil de sostener.

Llegar a cero a final de mes no significa que las cuentas estén saliendo

Hay una diferencia importante entre llegar justo a final de mes y necesitar deuda para conseguirlo.

Si tus ingresos cubren tus gastos y terminas el mes con la cuenta prácticamente a cero, tienes poco margen, pero tus gastos están pagados con el dinero que has ganado. Si para completar el mes necesitas recurrir a un crédito rápido, una tarjeta o un aplazamiento, una parte de esos gastos se traslada al futuro.

Es fácil no verlo así porque el dinero entra en la cuenta y resuelve una necesidad inmediata. Pero no es un ingreso extra: es dinero del mes siguiente —y, normalmente, con intereses— que ya está comprometido.

“Solo necesito un pequeño préstamo hasta que cobre”

Encadenar deudas empieza con una frase parecida.

Surge una avería, un recibo más alto de lo esperado o simplemente faltan 200 euros para terminar el mes. Pides un micropréstamo pensando que, cuando llegue la nómina, lo devuelves y todo vuelve a la normalidad.

Y puede ocurrir así.

El problema empieza cuando devolver ese dinero deja un agujero en el presupuesto del mes siguiente. Cobras, pagas el préstamo y ya dispones de menos dinero para afrontar alquiler, comida, suministros y el resto de gastos. Cuando vuelven a faltar 200 o 300 euros, aparece la tentación de pedir más.

Entonces el préstamo ya no está resolviendo un imprevisto. Está cubriendo el hueco que dejó el anterior.

Señales de que no estás “llegando a fin de mes”, sino financiándolo

No hace falta tener una deuda enorme para notar que algo empieza a no cuadrar. A veces son varias cantidades pequeñas repartidas entre distintas entidades.

Lo que parece Lo que puede estar ocurriendo
“Cuando cobre lo devuelvo” Parte de la próxima nómina ya está comprometida
“Son solo 100 o 200 euros” Varias cuotas pequeñas pueden sumar una cantidad difícil de asumir
“Pido otro y cierro este” Estás sustituyendo una deuda por otra, no eliminándola
“De momento voy pagando” Puedes estar pagando cada mes sin reducir realmente el problema

Otra señal muy clara es dejar de saber exactamente cuánto debes. Una cuota vence el día 5, otra el 12, otra a final de mes; una tarjeta se cobra aparte y un préstamo se ha prorrogado. Llega un punto en el que la pregunta ya no es “¿cuánto debo?”, sino “¿qué me cobran esta semana?”.

La trampa de las cuotas encadenadas: pagas todos los meses, pero no avanzas

Imagina cuatro pagos:

  • 90 euros de una tarjeta
  • 120 de un préstamo
  • 180 de un crédito rápido
  • 75 de una financiación

Por separado pueden parecer asumibles. Juntos son 465 euros al mes.

Si cobras 1.400 euros, después de esas cuotas te quedan 935 para todo lo demás. Si tus gastos básicos superan esa cantidad, el problema aparece incluso aunque hayas pagado puntualmente todas las deudas.

Ahí se forma el círculo: cuanto más dinero destinas a cuotas, menos te queda para vivir; cuanto menos te queda para vivir, más probable es que necesites volver a financiarte.

Por eso la solución no suele estar en encontrar “otros 300 euros” para salvar el mes. Hay que mirar todas las deudas de forma conjunta.

¿Qué puedes hacer si ya tienes varios microcréditos?

  1. Pon los números sobre la mesa:

    • Entidad o acreedor

    • Importe pendiente

    • Cuota mensual

    • Fecha de vencimiento

    • Intereses o recargos

Ver el total puede resultar incómodo, pero también elimina mucha incertidumbre y te da una visión clara de la situación.

  1. Calcula lo que puedes pagar de forma realista:
    Define cuánto puedes destinar a las deudas sin comprometer lo esencial: vivienda, alimentación, suministros y otros gastos básicos. No se trata de la cuota “ideal”, sino de una cantidad sostenible mes a mes.

  2. Evita tapar una deuda con otra:
    Un préstamo nuevo puede darte algo de aire a corto plazo, pero si tus ingresos no cubren gastos y cuotas, solo estarás posponiendo el problema y haciéndolo más grande.

Si tienes varias deudas, existe otra forma de ordenarlas

Cuando se acumulan microcréditos, tarjetas o préstamos con distintas entidades, gestionarlos uno a uno puede volverse muy complicado. En algunos casos, una opción es juntar todas las deudas y convertirlas en un solo pago mensual.

 
1 Analizamos tu situación +

Estudiamos gratis tus deudas, tus ingresos y tus gastos para saber cuánto debes realmente y qué capacidad de pago tienes cada mes.

2 Creamos un plan adaptado a ti +

Diseñamos un plan de pago teniendo en cuenta lo que puedes asumir de forma realista sin comprometer tus gastos básicos. Sin necesidad de solicitar más préstamos.

3 Negociamos con tus acreedores +

Negociamos con las entidades para intentar mejorar las condiciones, reducir intereses y recargos o conseguir quitas cuando sea posible.

4 Pasas a una única cuota mensual +

Dejas de gestionar varios pagos con diferentes entidades y pasas a tener una única cuota mensual más sencilla de organizar.

5 Puedes reducir lo que terminas pagando +

Dependiendo de los acuerdos alcanzados con los acreedores, también puede reducirse la cantidad total pendiente de pago.

Cada caso es diferente y los resultados dependen de la situación de cada persona y de los acuerdos alcanzados con los acreedores. Por eso analizamos primero todas las deudas antes de decidir qué solución puede encajar mejor. 

Preguntas frecuentes

¿Es malo pedir un micropréstamo para llegar a fin de mes?

Un uso puntual no implica necesariamente sobreendeudamiento. La señal de alerta es necesitarlo de forma repetida para cubrir gastos habituales o devolver otras deudas.

¿Qué hago si tengo varios microcréditos y no puedo pagarlos?

Empieza por conocer el importe total, las cuotas y los vencimientos. Después valora tu capacidad real de pago y estudia si es posible negociar las deudas en conjunto.

¿Es buena idea pedir un préstamo para pagar otro?

Puede resolver un vencimiento inmediato, pero si no cambia tu capacidad económica puede trasladar el problema al mes siguiente y aumentar el coste total.

¿Se pueden juntar varios microcréditos en una sola cuota?

En determinados casos sí. Repagalia estudia deudas con distintas entidades y puede negociar un plan que concentre los pagos en una única cuota mensual.

¿Reunificar deudas significa pedir otro préstamo?

No necesariamente. La solución de Repagalia se basa en analizar y negociar las deudas existentes, no en concederte nueva financiación.

¿Y si no puedo asumir ninguna cuota mensual?

En situación de insolvencia, conviene estudiar otras alternativas, por ejemplo la Ley de Segunda Oportunidad.

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